La epistemología genética es una teoría de corte constructivista formulada por el psicólogo suizo Jean Piaget (1896-1980). Esta teoría postula, por una parte, que el aprendizaje consiste en la modificación nuestros esquemas mentales (estructuras de ideas) a partir del desequilibrio provocado por una situación problemática. Así, el conocimiento emerge de la interacción entre el sujeto que conoce y el objeto del conocimiento, cada uno de los cuales se transforma como resultado de esa interacción (Moreno, 1996). Otro elemento de esta teoría es la afirmación de que el desarrollo cognitivo avanza a través de diferentes etapas o estadios, entre los que se encuentran el estadio sensorio-motor, el pre-operatorio, el de las operaciones concretas y finalmente el estadio de las operaciones formales.
Un esquema es aquello que es repetible y generalizable en una acción que se ejecuta para abordar cierto tipo de situaciones problemáticas. Un esquema tiene tres componentes básicos: (i) un mecanismo de reconocimiento de situaciones, (ii) una actividad vinculada a la situación y (iii) una expectativa sobre el resultado de la actividad (Glasersfeld, 1989). La modificación de los esquemas se lleva a cabo mediante dos procesos denominados asimilación y acomodación, los cuales ejemplificaré a continuación.
Supongamos que nos enfrentamos al problema de clavar un clavo en una pared, y que tenemos el clavo. Para resolver la tarea, de entre nuestros recursos seleccionamos el esquema «martillar». El mecanismo de reconocimiento de situaciones consiste en seleccionar el esquema cuando el problema implique introducir un objeto «a« (clavo, estaca) en una superficie «b» (pared, madera, suelo), a través de golpear el objeto «a» con una herramienta llamada martillo. La actividad vinculada a la situación consiste en coger el martillo con la mano, tomar impulso para golpear y dirigir el golpe al clavo, mientras que el clavo se encuentra sobre la superficie en la que se desea clavarlo. La expectativa sobre el resultado de la actividad es que el clavo se introduzca sobre la superficie.
Si disponemos de un martillo, realizamos la actividad y obtenemos el resultado esperado, entonces solamente aplicamos el esquema, pero no hay un nuevo aprendizaje, la tarea no consistió en una verdadera situación problemática, más bien fue una tarea de naturaleza procedimental.
Si no disponemos de martillo, entonces la tarea produce un desequilibrio, el cual buscamos resolver al encontrar un substituto de esta herramienta, el cual debe ser un objeto duro y pesado. Este objeto podría ser una piedra. Si la piedra nos permite realizar la actividad asociada al esquema y se satisface la expectativa, entonces el objeto «piedra» se asimila al esquema, hay un re-equilibrio y en consecuencia un aprendizaje. Al asimilar un objeto a un esquema, el objeto queda inmerso en una red de relaciones, las cuales le dan significado.
Supongamos ahora que el sustituto del martillo fue un cenicero de cristal, el cual es duro y pesado. Sin embargo, al ejecutar la actividad el cenicero se rompe, y no se satisface la expectativa, manteniendo el desequilibrio. Entonces, el esquema se debe acomodar a la situación problemática. Debemos agregar al esquema de martillar un nuevo componente, consistente en el hecho de que la herramienta para martillar, además de ser un objeto duro y pesado, debe ser un objeto que no sea frágil. Aquí nuevamente hubo un aprendizaje derivado de la modificación del esquema por acomodación.
Referencias
Glasersfeld, E. von (1989). Cognition, construction of knowledge, and teaching. Synthese, 80, 121-140.
Moreno-Armella, L. E. (1996). La epistemología genética: una interpretación. Educación Matemática, 8(3), 5-23.